
Eso debieron pensar los creadores de Moflow, Polarpak, cuando diseñaron el sistema. Básicamente, es una bolsa normal a la que se ha incorporado un sistema para poder presurizar el contenido. Para que funcione, es tan sencillo como llenar el depósito como uno normal, conectar el tubo y dar presión con la bomba suministrada (en forma de pera, a la izquierda en la foto). Para un depósito completo, necesita entre 60 y 80 ciclos de hinchado. Después, se desconecta la bomba, se conecta la boquilla y queda listo para funcionar.
Otro uso del sistema: como ducha campestre... Ya no hay excusa para estar aseado en cualquier sitio.
Una característica interesante es que, tanto el depósito como el tubo y la boquilla tienen un recubrimiento antimicrobiano por lo que no tendremos que preocuparnos continuamente de los "habitantes" que invaden el tubo y el depósito.
En el siguiente vídeo se explica este sistema y otro de la misma compañía, cuyo depósito puede precongelarse (esta recubierto del mismo gel azulado de las bolsas de frío para las lesiones):